Sus características son muy variadas y se manifiestan claramente a partir de la adolescencia. Se presentan en el 10% de la población. No son estrictamente enfermedades mentales, pero son objeto de atención y control por parte de profesionales de la salud mental. Hoy en día se consideran tres grandes grupos de trastornos de la personalidad: el grupo de los sujetos extraños o excéntricos incluyen los trastornos de personalidad esquizoide, esquizotípico y paranoide. El grupo de sujetos inmaduros o necesitados de atención está formado por los trastornos antisocial, narcisista, histriónico y límite de la personalidad. El grupo de los sujetos temerosos lo constituyen el trastorno por evitación, el trastorno por dependencia y el trastorno obsesivo-compulsivo de personalidad.
Tratamiento
El tratamiento de los trastornos de personalidad es principalmente psicológico. Está encaminado a conseguir que el individuo adquiera una cierta conciencia de su trastorno, una estabilización psicopatológica y una disminución del nivel de conflictividad con el entorno.
Las personas con un trastorno de la personalidad, con frecuencia presentan episodios de ansiedad, de depresión, psicóticos, alteraciones conductuales o consumo de drogas que precisan de tratamiento psicofarmacológico.
