Se entiende como trastorno sexual cualquier dificultad, ya sea de orden físico, psicológico o social que impide la realización y disfrute de la actividad sexual en cualquiera de las fases que componen la sexualidad humana.
Están incluidas las disfunciones sexuales (trastornos del deseo sexual, de la excitación sexual, del orgasmo, de la eyaculación o dolor), los trastornos de la identidad sexual y las parafilias