Una autoestima baja conduce a elevados niveles de ansiedad y sufrimiento. Aparece con frecuencia asociada a otros trastornos mentales, en unas ocasiones como causa de la enfermedad, y en otras como consecuencia de la misma. Por el contrario, una autoestima adecuada proporciona estabilidad emocional, seguridad, una actitud positiva, un buen rendimiento en las tareas, una postura abierta ante la crítica, en definitiva, una evidente mejora en la calidad de vida del individuo.
Es importante identificar una autoestima baja, detectar factores de riesgo relacionados con su aparición, y actuar para su tratamiento y corrección.
Tratamiento
Se pueden obtener grandes mejorías mediante una terapia psicológica basada en detectar y modificar los pensamientos negativos distorsionados, en aprender a enfrentarse a situaciones problemáticas, en mejorar las habilidades sociales y disminuir el nivel de autoexigencia y perfeccionismo.
